Aprendiendo

El tiempo pasa volando. La primera vez que visité formalmente el dojo de mi sensei, yo recién había pasado mi examen de Nidan (2 dan), y ella llevaba menos de un año de haber sido aprobada como Nanadan (7 dan). Durante una de las más recientes visitas que le hice para entrenar, ella me dijo “ya ha pasado el tiempo, ¿cierto?, ya es hora de presentar tu examen para Sandan (3 dan)”.

Cómo, ¿ya? De hecho, hace ya algunos meses que cumplí el tiempo mínimo establecido por la ZNKR para presentar el examen, y en aquel momento ella no me dijo nada. Sencillamente, aún no era tiempo. Tiempo, en este caso, no es sólo la sucesión de horas, días y meses, sino aquello que el entrenamiento va trayendo durante esa sucesión.

La primera vez que conocí a mi sensei, fue cuando presenté mi examen de Ikyu (1 Kyu), y me reencontré con ella antes de mi examen de Nidan. Fue durante ese examen que ella, de forma muy respetuosa y amable, aceptó que la visitara en su dojo para, posteriormente, aceptarme como su estudiante. En los primeros entrenamientos, y con esto quiero decir, casi el primer año que entrené con ella, su foco fue en la base: forma de andar, transmisión del peso del cuerpo, uso de los músculos internos de las piernas y claro, el corte.

Ella siempre fue clara conmigo al insistir en que si conseguía trabajar mi base, la evolución en la técnica sería mucho más natural. Así fue que durante muchas sesiones, ella se dedicó a hacerme avanzar en línea recta, a equilibrar la fuerza, a ser consciente de la existencia de mi cintura y de la necesidad, aparentemente sencilla, de usar el Kochi. Se dedicó también a mostrarme y moldear en mí el corte que su profesor le había enseñado. Puede parecer tonto, pero el corte en Iai es una cosa de locos. Controlar la espada, esto es, ángulo, velocidad, precisión, momentum, etc., es más difícil en la medida que no tenemos un elemento físico que detenga la espada durante el corte. Por otra parte, hay diferentes formas de cortar, dependiendo de la forma como se agarra la empuñadura de la espada y la mecánica usada para moverla. En pocas palabras, la forma de cortar puede variar de escuela a escuela y de maestro a maestro. Como ella misma bromeó conmigo, arreglar el corte puede llevar 10 años… espero llevar por lo menos el 30% de ese camino.

Sus correcciones en el uso de la cadera, en el uso de las rodillas para tener una buena posición en pié, en la forma como debemos moverlas durante los movimientos en suelo, etc… todo esto fue movimiento repetitivo, pero algo debe haber encajado pues “el tiempo ya pasó”. Sin embargo, en el último entrenamiento, me pidió que parara luego de la estocada en Morote Tsuki. -¿Dónde está el peso de tu cuerpo en este momento?- me preguntó; mi empeine izquierdo estaba totalmente levantado y por lo tanto, mi peso estaba hacia el frente. Eso me impide hacer un buen giro, sobre todo en la forma como lo hacemos en el dojo. Esto debo pulirlo, dejar la espada a un lado y concentrarme en el cuerpo… no, Iaido no es tan fácil como parece.

Entrenar Iai, o cualquier cosa en la vida, es eso: construir una base sólida, andar antes de correr, correr antes de volar. ¿De qué nos sirve intentar hacer un kata en alta velocidad, si ni siquiera somos capaces de controlar bien nuestro cuerpo? ¿De qué sirve aprender detalles y especificidades de las técnicas, si ni siquiera somos capaces de controlar de forma descente las diferentes alturas donde la punta de la espada (kissaki) debe detenerse? ¿De qué nos sirve querer cortar rápido, si aún cortamos con los hombros? Estas son preguntas que yo mismo tuve que hacerme, pues mis problemas en mi base no son responsabilidad de otra persona, sino de mí mismo. Mi sempai siempre me enfatizó la importancia de la base, y primava por la calidad de los kata aprendidos antes que por su cantidad. Él es un hombre bajo, pero su base a veces es mayor que la mía, y se mueve con gran facilidad. “Hablar menos y practicar más”, ese es su lema. Si lo hubiera escuchado, tal vez no tendría tantos problemas de base.

Ahora, si lo vemos desde el punto de vista de un neófito, la base es aburrida. Kyudo es un ejemplo excelente de ello. Durante meses, entrenamos la forma como el cuerpo debe moverse durante el único kata existente (por lo menos en la versión Seitei). Cuando la tenemos más o menos clara, pasamos a usar el Gomuyumi, un objeto parecido a una cauchera, pero que nos permite evidenciar que aún no tenemos nada claro, y que estamos haciendo el movimiento con los hombros. Después de unos meses pasamos a hacer aperturas del arco, luchando contra la tensión y, de nuevo, forzando nuestros hombros. Meses después, cuando ya relajamos mejor los hombros, pasamos a hacer los primeros disparos a un metro de distancia… y en ello nos quedamos casi un año. ¿Qué pasa si no se hace el movimiento correcto? más que la forma, lo que más se afecta es nuestro propio cuerpo y con ello el disparo en sí, pues este es resultado de la manera como cada músculo se fue encajando. Ahí vienen las manías y sobre todo, las lesiones de hombro. Sumado el tiempo, debería pasar más o menos 2 años antes de comenzar a disparar a 28 metros. Pocos iniciantes tienen la paciencia para pasar por este proceso.

En otras disciplinas, la situación es similar, pero muchas veces queremos correr. En el caso del Iaido, queremos tener una espada, queremos cortar el mundo, queremos aprender todas las “técnicas secretas antiguas”, pero el tiempo nos muestra que la espada sólo corta el mundo, si el cuerpo corta el mundo, usando la espalda, la cintura, las piernas, la respiración, la vista, etc.. La espada, como cualquier arma en artes marciales, es una extensión del cuerpo, y por ello el buen corte proviene de la no separación entre cuerpo y espada. Por lo menos esa es una de las formas en las que interpreto el principio de Ki-Ken-Tai-Ichi.

Recuerdo una entrevista realizada por Taylor sensei a Haruna sensei. Este decía que lo importante era aprender a cortar y a moverse. Ya con esto, debía entrenarse sólo Mae. Bajo su criterio, cuando se aprenden más kata sin haber aprendido bien Mae, ahí comienzan los problemas.

Después de la forma vienen los detalles, y los kata se irán fortaleciendo naturalmente. Sólo ahora mi sensei comenzó a darme detalles más específicos sobre el koryu que practicamos, e inclusive sobre detalles de Seitei que son enseñados a posteriori. ¿La velocidad?, ella debe ser un resultado natural, no algo consciente. Como mi sensei señaló, en ninguna parte del manual de Seitei de la ZNKR, en español o en inglés, dice que es para cortar rápido y fuerte.

Parece que este tipo de estructura de enseñanza en el cual las explicaciones y descripciones detalladas sólo se dan con el tiempo, es algo característico de las artes marciales. Quienes han tenido la experiencia de entrenar con sensei japoneses más viejos y “tradicionales”, manifiestan que es muy común que ellos muestren una técnica un par de veces, y después esperen que los alumnos la repliquen, sin mucha explicación. Los detalles sólo vendrán después, tal vez como un conjunto de cosas anecdóticas, de anotaciones particulares y sueltas; como propuesta para solucionar una dificultad específica, o porque se tuvo la suerte de escuchar la corrección que un sensei le hizo a quien estaba entrenando junto a nosotros. De hecho, los detalles están en la práctica y en la oralidad, al punto que el manual, nuestro santo grial, es pequeño y conciso, dejando espacio para múltiples interpretaciones y variaciones. Sí!, ni siquiera la más esquemática y cuadrada de las estructuras, el Seitei (ya sea en Iaido, Jodo o Kyudo), se escapa de la posibilidad del toque personal. Por eso es peligroso cuando muchos dicen que X o Y persona hace las cosas mal. Hey!, si no está en el libro, ¿cómo podemos asumir que está ma?…. esto no significa que toda variación sea posible. Junto a los esquemas del manual escrito, están las variaciones que han sido transmitidas de sensei a sensei, una razón fundamental para buscar sensei que tengan un vínculo con Japón, que se actualicen, que estudien. Iaido, en cualquiera de sus formas, no es algo fijo, es algo fluido que con cierta frecuencia cambia.

De todas maneras, si tenemos una buena base, podemos adaptarnos a cualquier variación. Tal vez no tenemos el tiempo de antes para aprender una arte marcial de la forma “tradicional”, razón por la cual muchos sensei han decidido equilibrar entre el ejemplo y la explicación. Empero, todo tiene por finalidad que, al estar en pié, al adoptar nuestra postura de Iaido (Iaigoshi), al cortar, al ejecutar un cata en seiza, nuestro movimiento sea armónico, vivo, listo para la acción; que la espada no nos controle. Esto es tener una buena base, y a pesar de ser lo primero que debemos tener, es lo que más tardamos en encontrar. Ya programé mis próximos 10 años para seguir en su búsqueda.

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